Con un niño chico en casa hay que tener
mucho cuidado. El peque abre los muebles y lo
mete todo en la boca. Si no es por miedo o por
inseguridad, no se pone ningún límite
investigando la casa.
Un animal que se arrastra libremente por la casa
tampoco respetará las cosas del propietario.
Donde un niño se le enseña a no tocar
nada, al animal sólo se le castiga, dando
la señal negativa de que “no respeta
las cosas”.
En Animal Freedom, concretamos el respeto como
la zona de tensión entre sentirse comprometido
(amor) y guardar la distancia apropiada (libertad).
Mirar bien sin tocar.
Lo que les dificulta a los niños a mostrar
respeto, es el hecho de que los padres no les explican
lo que significa mostrar respeto. Del tono de voz
severo de la madre diciendo “¡Respeta!”,
el niño deduce que no puede hacer ni decir
lo que quiera. Lo que sí hay que hacer o
decir no se lo explica nadie. Y por eso, enseñar
respeto es tan complicado. |
El ser humano es el animal más poderoso
de la tierra. Si no se pusiera límites, a los animales (por ejemplo los de la ganadería)
y la naturaleza no les quedaría espacio
vital.
En el proceso de poner límites es importante
concretar lo no-deseado dejando espacio abierto
para el comportamiento sí-deseado. La
mejor forma de concretar amor y libertad es la
de definir negativamente, es decir concretando
lo que no es.
Freedom defined, is freedom denied. La libertad definida es
libertad negada.
Hay que imponer respeto, para decirlo así,
porque después de todo, ni al ser humano
ni a los animales les gusta imponerse reglas.
Antes, se imponía respeto por medio de
combates (deportivos).
Ese mismo método
utilizan los animales para determinar su jerarquía.
En un momento de debilidad, otro animal aprovechará, entablando
la lucha de nuevo, para subir en rango.
Concluyendo: la fuerza, temporalmente, lleva al respeto y provoca una resistencia,
pasiva y clandestina.
Sería mejor que los humanos mostraran el respeto hacia los animales por
si solos.
El respeto tendría que llevar a un equilibrio sano, y ya no sólo
es el resultado de dos fuerzas contrarias.
Mejor aún sería buscar ese equilibrio por una motivación
positiva, y no sólo por motivos económicos.
Por eso es importante que la gente desarrolle un amor espontáneo hacia
todo lo que les rodea.
Esta es una idea del hombre positiva y no podrá ser aplicada
ingenuamente. No funciona bien automáticamente, cuando se les da la libre
responsabilidad del respeto a las personas.
Aquello sería más como
tolerancia por indiferente.
Quien tiene niños chicos, se preocupa
de librar la casa de peligro. En los Países
Bajos, se organiza la naturaleza de tal manera
que no sea necesaria tanta atención. Se
sube el nivel de la capa freática, para
que las zonas vulnerables se cierren por si solos,
por medio de una frontera acuática. Así no
entra nadie. Una razón negativa para guardar
la distancia, con la ventaja de que una verja
ya no es necesaria.
Las personas aman a los animales,
pero ¿cuál
es el motivo de este amor?
En el campo, quieren acercarse a los animales salvajes tan cerca posible. Claro
que a uno le gusta ver el animal de cerca. Pero usa unos prismáticos mejor.
Si te acercas demasiado, molestas al animal que huye. (Salvo que en la época
de cría, no es muy grave.)
Algunas personas eligen tener animales en casa, para
poder disfrutarlos a todas horas. Es una manera bastante
egoísta de disfrutar un animal. Por suerte,
en el caso de los gatos y
perros, ese egoísmo
no causa grandes problemas. En general, aquellos
animales saben bien vivir cerca del hombre y su hábitat. |
No es ninguna coincidencia que mucha gente confunde “amar
a los animales” con “tener animales”.
No tienen ni la más mínima idea en
qué consiste
respetar a otra persona o a un animal.
Un animal tiene derecho de ser libre, de comportarse
naturalmente (en su propio biotopo) y no le importa
mucho el amor del hombre.
En cautividad, por supuesto que la obligación
de atender la tiene el hombre. Este recibirá señales
de afecto del animal, a cambio de atención.
Ese cariño, sin embargo, no es una elección
libre del propio animal. No es amor verdadero,
sino amor sucedáneo.
Sería perfecto si el ser humano le dejara
la libertad en su hábitat natural. Una estructura
principal ecológica es lo mejor. El animal
es libre de migrar a otro biotopo en caso de exceso
de populación o escasez de alimentos.
Si encima desaparece la caza, aprendería
a respetar al hombre como criatura no peligrosa
para su libertad. Sólo entonces habrá un
encuentro verdadero entre hombre y animal y habrá respeto
verdadero.
La conclusión del encuentro siempre será que
cada uno sigue su camino.
Hacer
contacto y dejar libre sería un proceso libre y alternante, como el
amor verdadero.
Una foto es un recuerdo más respetuoso que
un trofeo de caza. |