Un enfoque completamente diferente para abogar por
los derechos de los animales es minimizar la posibilidad
del abuso de los animales. Esto se puede lograr estableciendo
por ley que las personas no poseen a los animales de
la misma manera en que poseen las cosas materiales.
Si una persona abusa de un animal, puede perder todos
los derechos de posesión. Sería imposible
para esta persona reclamar cualquier tipo de compensación
en esta área. Además, esta persona debería
perder también el derecho a tener otros animales.
Tratar a los animales de esta manera se asemeja a custodia
infantil: Una persona puede disponer de animales tanto
como lo desee siempre y cuando satisfaga los requisitos
estipulados.
Un cuerpo gubernamental debería ser nombrado,
con la autorización para tomar medidas preventivas
si el bienestar de los animales amenaza con ser descuidada.
Esta agencia, además, debería ser así
misma moni toreada. La basa para las regulaciones serán
los derechos de los animales a exhibir su comportamiento
natural (específicamente a las especies involucradas).
Estas regulaciones podrían ser formuladas
de la siguiente manera:
- Los terneros no deben ser separados de sus madres
si han crecido más de X días ni menos
de X días.
- Los terneros no deben tener viviendas diferentes.
- La producción de leche por vaca no debe
exceder X litros de leche.
- Las madres animal que son criadas con fines comerciales
no deben dar a luz X veces al año.
- A los animales jóvenes debe dárseles
la oportunidad de acostumbrarse a la gente.
- El peso de un pavo no debe exceder X kilogramos.
- Los pollos para consumo deben tener al menos X
centímetros cuadrados para moverse.
- Los cerdos deben vivir en grupos de números
limitados y darles un rango mínimo para moverse
y salir.
- Prohibir la importación y exportación
de animales vivos para matanza.
Si un granjero ignora cualquiera de estas regulaciones,
primero podría ser multado (en casos cuestionables),
y verse forzado a solucionar el asunto en un período
de tiempo determinado. Si no llegara a hacerlo o si
la ofensa es sin duda alguna un hecho, el (los) animal(es)
involucrados serán confiscados y el ofensor perderá
el derecho de reclamar una compensación. El gobierno
podrá decidir si vender el (los) animal(es) a
otros granjeros o matar al (los) animal(es). Esta es
una medida rentable para la defensa de los intereses
de los animales de manera satisfactoria. Creemos que
se le debe dar prioridad para prever medidas drásticas
dentro de lo posible. Además, si un animal no
se puede colocarse, es nuestro deber encontrar una solución
diferente a la de ponerlo a dormir con una inyección
letal. |